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Dayana Rada nació en Carcas, Venezuela. Es escritora y administradora, su verdadera pasión es contar historias que despierten sonrisas y alimenten la imaginación. Ha participado en diversos talleres literarios que han enriquecido su talento, llevándola a publicar libros llenos de magia y aprendizaje como "Teresa Carreño y las notas desordenadas", "El bosque tropical de Sara y Carlos", "La negra más dulce" y "Un espejo, dos miradas". También ha compartido sus cuentos en la querida Revista Tricolor con la historia "El beso de la abuela". Gracias a su gran creatividad. Dayana fue premiada con la Beca de Estímulo a la Creación Literaria otorgada por el Centro Nacional del Libro en Venezuela, en el año 2019. Además, sus relatos han llegado hasta niños y niñas de otros países como Colombia y México, compartiendo la alegría de sus historias.

sábado, 26 de enero de 2019

GANAS


                     










GANAS

Tu tristeza la siento como mía
no puedo hacer nada para aliviarla
nada en público, nada en privado
solo llorarla conmigo en mi silencio.

Tristeza que nos une y nos separa
me ahoga un abrazo no compartido
quedé con ganas de consolarte
como solamente yo puedo hacerlo.

Continúo en mi soledad,
con ganas de amarte,
con ganas de  pertenecerte.

Amor sin correspondencia,
amor sin esperanza.

DAYANA RADA

jueves, 10 de enero de 2019

LA ACTRIZ DEL PISO CINCO


La actriz del piso cinco
Crónica
dayana Rada
Las personas se vuelven personajes, cuando no conocemos lo que hay detrás de lo que vemos a simple vista. Comenzamos a crear historias alrededor de ellas. Esto sucede con la señora del piso cinco, que vive en un edificio ubicado en la parroquia caraqueña de Santa Rosalía. Es una señora bastante mayor. Se viste de forma llamativa con collares, pulseras, faldas largas con muchos colores, gafas oscuras, maquillaje de la época en que fue joven de cuerpo, porque su espíritu no ha envejecido.
Llegando al edificio después de la jornada laboral, coincido con ella en planta baja esperando el ascensor, me muestra un álbum con recortes de periódicos y revistas, en los que aparecía, era actriz, pienso: con razón le gusta llamar la atención aunque  no la recuerdo y eso que me gusta la farándula.
Cuenta su historia con alegría, es agradable escucharla, me doy cuenta que debió ser una actriz secundaria o de papeles pequeños porque no la ubico como figura importante dentro de la televisión, el teatro o el cine venezolano. Entramos en el ascensor, se nos acorta el tiempo para ella hacer una crónica de su álbum y a mí para oír la historia.
En ese pequeño viaje desde planta baja hasta el piso cinco, dice: Esta entrevista la realizó el periodista Hugo Colmenares - hace muchos años - para del diario El Nacional.
    ¡Qué bonita quedo! De portada — le digo.
    Si, aquí entre tú y yo, es que el fotógrafo era mi admirador, estaba enamorado de mí, comenta con picardía recordando sus años mozos.
    ¡Ujum! (me sorprende la travesura con la que hace la acotación) reímos, debe haber tenido unos cuantos amores.
    A esa edad todos somos bellos, aunque todavía tengo mis admiradores.
Una grabación con acento español nos informa que llegamos a su destino. Cierra el álbum con nostalgia, la delata su mirada, que por un instante parece ausente evocando un pasado, que en ese momento es contrario a lo que hasta hace pocos minutos quiso reflejar.
Se despide sonriendo.
— Hasta luego vecina, otro día le sigo contando mis anécdotas, que no son pocas.
— Hasta luego un placer hablar con usted, estaré pendiente.
Nuevamente la voz anuncia que yo he llegado a mi destino. Entro a mí hogar e imagino que su apartamento es su camerino en el cual se maquilla y viste para salir a su gran escenario “El Edificio”, actúa para el público unos días escenas alegres, otros días tristes, otros de peleas, basada en el guión que escribe la vida.
Tal vez no será recordada por el público con aplausos, sólo por vecinos que extrañarán a la alegre señora del piso cinco.
                                                                                                               Caracas, octubre de 2016

jueves, 3 de enero de 2019





TRANQUILIDAD
Solía decir:
Mi vida más tranquila y aburre
con el tiempo agradecí a Dios
el obsequio de un padre responsable,
una madre amorosa,
una hermana amiga.
Tranquilidad para mí niñez
recuerdos de amor y alegría
son los que colman mi memoria.
Bendita familia.
Tranquilidad para el alma
DAYANA RADA

miércoles, 19 de diciembre de 2018



NAVIDAD EN AGOSTO
Cuento
Dayana Rada

       
Una tarde de domingo muy, muy pero muy aburrida, Guillermo estaba jugando sin disfrutar con un balón de fútbol en el patio de su casa, tocaron el timbre, su papá abrió la puerta y escucha la voz de su tía Luisa, la menor de las hermanas de su papá, va a recibirla y ella lo abraza fuerte y le da un beso dulce…todo en ella es dulce.
Al cabo de un rato Guillermo va a su cuarto, se acuesta en su cama a ver televisión, en ese momento tocan la puerta y es su tía, quien le pregunta:
     ¿Quieres ayudarme a hacer una torta?
     Sí, responde Guillermo.
Apaga la televisión y rápido acompaña a Luisa hasta la cocina, él sabe que va comer una torta sabrosa; ya en la cocina le pregunta:
     Tía ¿qué torta vamos hacer?
     Una torta negra, tiene chocolate.
     Sabrosa porque me encanta el chocolate, pero si es de chocolate porque le dices negra no debería ser de chocolate como las demás.
     No, porque aparte del chocolate lleva una serie de ingredientes y por eso se llama torta negra, por lo general se hace en navidad, pero revisé en la cocina y tú mamá tiene todos los ingredientes para prepararla, tiene hasta cardamomo un ingrediente difícil de conseguir.
Entusiasmado Guillermo dice — ¿En qué te ayudo, me puedes hacer un gorro o sombrero de chef?, anda tía.
Luisa — claro todo ayudante debe que tener su gorro para que todo sea más limpio.
Cuando le pone el gorro le dice: listo eres mi sub chef pastelero, Guillermo está contento porque le gusta estar en la cocina, a su mamá la ayuda cuando puede porque su papá lo único que sabe hacer en la cocina es fregar los platos.
Guillermo y su tía ubican todos los ingredientes en el mesón, Luisa le pregunta al sub chef ¿desea que la torta este adornada o no hace falta?.
El sub chef — Adornada es más bonita y provoca morderla.
     Listo a lavarse las manos y comencemos dice Luisa.
Empieza la preparación de la torta, Luisa le explica paso a paso cómo debe hacer todo. Guillermo se da cuenta que la explicación es detallada, pero divertida. 
Terminan de preparar la mezcla de la torta, en el envase colocan mantequilla y papel parafinado, vierten la mezcla, va al horno pre calentado, le advierte al sub chef  que no debe abrir el horno de ningún tipo de torta, antes de cuarenta y cinco minutos porque la torta no crece; puede perder el trabajo y los ingredientes, en este caso como es grande y tiene muchos ingredientes debe esperar una hora para abrir el horno y meterle un cuchillo seco en el centro si sale limpio la torta está terminada, de lo contrario hace falta más tiempo de cocción.
Cuando la torta esta lista proceden a decorarla como acotó el sub chef. Toda la familia se reúne. Tocan el timbre; es la vecina que sintió el olor a torta negra y pensó: que mejor ocasión para degustar un dulce que un domingo en la tarde y con mis queridos vecinos.
Ya dentro de la casa de Guillermo;  pregunta la vecina — ¿quién hizo la torta?
Luisa responde: — mi sub chef pastelero Guillermo y yo.
Él hace una reverencia, todos ríen, ¡hay que probarla! dicen los presentes.
Todos comen de la torta, ¡Qué delicia! dicen unos, ¡Qué sabrosa! dicen otros. Les gustó a todos y Guillermo contento le da las gracias a su tía, con un abrazo, un beso y le pregunta:
— ¿Por qué una torta negra en agosto?
Luisa le contesta:
 — Porque en diciembre no voy a estar, me voy de viaje y ya tengo el sustituto para hacer la torta que no debe faltar en la mesa familiar.
Guillermo sorprendido la ve, enmudece y la tía le dice:
     Querido sobrino, tú vas hacer la torta negra este año en navidad y le da un dulce beso en la frente.
                                                                                                                 Caracas, Agosto 2016